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☕ Los Magníficos Siete: ¿Estamos Frente a Otra Burbuja?

Las tecnológicas vuelven a dominar el mercado, pero ¿estamos repitiendo la historia del año 2000?

¿Qué tienen en común un tulipán, una burbuja digital y los “Magníficos Siete”?

Respuesta: el comportamiento humano. Durante siglos, hemos sido testigos de cómo manías colectivas inflan precios a niveles insostenibles, desde los tulipanes en la Holanda del siglo XVII hasta las tecnológicas en el auge del 2000. Hoy, con Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla dominando el S&P 500, la pregunta no es si son empresas brillantes (lo son), sino si están liderando un mercado peligrosamente sobrevalorado.

Con estos siete gigantes representando un tercio de la capitalización total del índice, su dominio no tiene precedentes. Pero ¿están sus altos precios ajustados a la realidad, o estamos ante otra burbuja?

El auge de los “Magníficos Siete”

Desde finales de 2022, las tecnológicas han recobrado fuerza tras algunos años de alta volatilidad. Nvidia, impulsada por la revolución de la inteligencia artificial (IA), ha sido la favorita, registrando crecimientos alucinantes en su cotización. ¿La razón? Los inversores creen que la IA será la innovación que cambiará el mundo. Similar al internet en los 90, esta narrativa está atrayendo flujos de capital masivo.

Sin embargo, los datos históricos cuentan una historia cautelosa. Cuando las mayores empresas del mercado alcanzan una concentración extrema —como ocurrió en el año 2000 con el auge de las empresas punto-com—, los resultados posteriores tienden a ser decepcionantes. En la cúspide de esa burbuja, los líderes del índice representaban el 22% de su capitalización; hoy, ese porcentaje está cerca del 33%. Aunque Nvidia y compañía representan un nuevo paradigma, ¿podría la euforia colectiva estar repitiéndose?

¿Qué es una burbuja?

El término “burbuja” no depende solo de números o de ratios de valuación. Como argumenta el legendario inversor Howard Marks, quien describió el auge y caída de las punto-com hace 25 años, las burbujas son, ante todo, ciclos psicológicos. Los cuatro síntomas clásicos de una burbuja incluyen:

  1. Euforia irracional: Una creencia colectiva de que estos activos no tienen riesgos.

  2. Adoración exacerbada: Las empresas se ven como invencibles y esenciales.

  3. FOMO (temor a quedarse afuera): Un deseo desesperado de participar para no perder oportunidades.

  4. “No hay precio muy alto”: Los inversionistas justifican valoraciones desorbitadas basándose en potenciales ganancias futuras.

Hoy, aunque pocos afirman abiertamente que “no hay precio demasiado alto”, la narrativa en torno a la IA y la hegemonía tecnológica refleja algunos de estos comportamientos.

Lecciones del pasado: Los riesgos de la persistencia

La Nifty Fifty de los años 60 se consideraba un grupo de empresas “imbatibles”. Xerox, Kodak y Polaroid eran las estrellas, vendiendo a altas valoraciones bajo la premisa de que su éxito nunca terminaría. Para 1974, los compradores originales habían perdido más del 90% de su inversión, no porque estas empresas dejaran de ser innovadoras, sino porque sus precios iniciales eran insostenibles.

De modo similar, en el año 2000, nombres como Cisco y Qualcomm encabezaban el S&P 500. Aunque muchas sobrevivieron, pocas mantuvieron su lugar como líderes. Hoy, de los veinte gigantes de esa época, solo seis siguen en la cima.

Entonces, ¿veremos a compañías como Nvidia, Meta o Tesla conservar su lugar dentro de 20 años? Su monopolio actual sobre sectores clave es innegable, pero en el dinámico mundo de la tecnología, incluso los líderes disruptivos pueden ser desplazados por otros competidores o nuevas olas de innovación.

Números, expectativas y peligros

La clave para determinar si estamos en una burbuja radica en los precios actuales en relación con los futuros flujos de ganancias. Según Marks, durante las burbujas, las valoraciones tienden a volverse propositivas, es decir, asumen un gran éxito futuro como un hecho. Por ejemplo:

  • El precio/ganancia (P/E) promedio del S&P 500 desde la Segunda Guerra Mundial es de 16. Hoy, Nvidia y otros líderes se negocian con múltiplos que duplican o triplican esa cifra. ¿Es esto justificable?

  • Un análisis histórico revela que, cada vez que el S&P 500 cotizó a niveles de P/E similares al actual —cerca de 22 veces ganancias futuras—, los retornos promedio en la siguiente década fueron mediocres, entre -2% y +2%. Esto significa que quienes compren hoy podrían enfrentar una regresión prolongada en el mercado.

Sin embargo, ¿significa esto que un colapso es inminente? No necesariamente. Hay diferencias críticas entre el presente y épocas pasadas. Las compañías actuales combinan ventajas tecnológicas, márgenes operativos extraordinarios y una dominancia global difícil de igualar. Pero su éxito ya está precificado, dejando poco margen para sorpresas negativas.

¿Qué deberían considerar los inversores ahora?

  1. Diversifica más allá de EE.UU.: Las acciones estadounidenses representan más del 70% del índice MSCI Mundial, un nivel históricamente alto. Otras regiones podrían ofrecer valuaciones más atractivas con mayor potencial de crecimiento.

  2. Evalúa el riesgo tecnológico: Aunque la IA y sectores emergentes tienen un increíble potencial, invertir en estas áreas puede traer volatilidad significativa si las expectativas no se cumplen.

  3. No ignore las valoraciones: Como dice Marks, “no importa lo bueno que sea un activo, puede volverse peligroso si está sobrevalorado.”

El veredicto: ¿Estamos viviendo una burbuja?

No todos los signos apuntan a un regreso a las locuras del año 2000. Si bien las Big Tech están caras, la racionalidad aún domina algunas conversaciones, y nadie (aún) está gritando que “esta vez es diferente”. Sin embargo, los inversores deben recordar que cuanto más altas estén las expectativas de retorno, menor el margen para errores.

En el mercado, los árboles no crecen hasta el cielo. Si 2025 trae una corrección, no será inesperado. La verdadera pregunta no es si estas empresas son buenas o malas, sino si su futuro ya está descontado más allá de lo razonable.

Después de todo, la nueva burbuja de hoy suele ser solo la lección de mañana. - Fede